Ante la dinámica actual del sector primario, los productores y gremios agropecuarios ratificamos que la estabilidad del sistema agroalimentario depende de la atención inmediata a los desafíos estructurales que afectan la operatividad del campo venezolano. Nuestra prioridad se concentra en los siguientes puntos críticos:
1. Formalización de precios para el maíz y diálogo con la agroindustria.
Es urgente dar continuidad y concreción a los anuncios previos sobre los precios del maíz. Si bien se han asomado referencias de valor, recordamos que quedó pendiente la formalización del mecanismo de precios mediante la concertación directa con la agroindustria.
2. Seguridad y protección en el eje andino.
Es imperativo ejecutar acciones contundentes para frenar el contrabando de verduras y hortalizas. Esta competencia desleal asfixia al productor andino, desplazando la cosecha nacional por productos que ingresan sin controles fitosanitarios, ni arancelarios.
3. Cese de la violencia en el campo.
Denunciamos la vulnerabilidad de los productores en el estado, Guárico, ante los ataques de violencia. La seguridad en las unidades de producción es una condición no negociable para el desarrollo agrícola.
4. Reactivación del financiamiento.
La ausencia de una cartera crediticia robusta sigue siendo el principal obstáculo para la expansión del sector. El campo requiere que el financiamiento bancario se traduzca en acceso real a insumos y renovación de maquinaria para aumentar los rendimientos por hectárea.
Posición gremial: El sector productor se mantiene en sus puestos de trabajo con el compromiso de alimentar al país, pero requiere que las promesas de diálogo con la industria se traduzcan en acuerdos firmados y que la seguridad jurídica y física sea la norma en cada hectárea del territorio nacional.
Nota de prensa

